LA EDUCACIÓN, BASE PARA EL DESARROLLO DE UN PAÍS
La escuela es el modelo más elevado de la vida social, es el tiempo de la esperanza, la vigencia de lo público, la construcción de lo común desde lo diferente. Nuestro país viene enfrentando una carencia de práctica de valores donde lo malo se está viendo como bueno, donde los casos de corrupción, delincuencia, vicios sociales están pareciendo como normal; donde poco a poco se va perdiendo el amor por lo nuestro, por nuestra tierra, nuestra cultura ; nuestra identidad cultural está débil ;esto no podemos permitir como educadores, ya que sabemos que la educación juega un papel preponderante para el desarrollo de un pueblo, de una nación; así mismo el rol que cumple un docente es importante, pues en nuestras manos está unirnos, concientizarnos y luchar por un cambio hasta lograr una educación de calidad que llegue a los lugares más olvidados de nuestro país.
El ser docente tiene que ir más allá de enseñar una técnica, es sobre todo educar, establecer valores en la formación integral de un ser humano. El reto que tenemos es el logro de la formación de las nuevas generaciones con ideales sociales, con identidad, respeto por la vida y del medio donde se vive, es importante desarrollar acciones que apunten a formar valores evidenciándolos en la práctica.
Si deseamos lograr una educación que apunte al desarrollo integral del ser humano, es importante proponer, elaborar y ejecutar proyectos educativos teniendo en cuenta las necesidades e intereses de la comunidad; que se realicen en forma participativa, consensuada, involucrando a todos los agentes educativos y la comunidad en general, ya que la mejora de la educación no sólo es tarea del docente. Hay que tomar en cuenta a los documentos orientadores como es el Proyecto Educativo Nacional y el proyecto Educativo Regional, los cuales nos orientan hacia la educación que deseamos como país y como región.
La educación rural debe ser el foco de atención del Ministerio de Educación
Estudio tras estudio muestran que los estudiantes en zonas rurales alcanzan aprendizajes considerablemente menores que sus pares en zonas urbanas. Los motivos estarían en una combinación de factores socioeconómicos de los estudiantes y sus familias, y de otros vinculados al sistema educativo. Entre los primeros tenemos que los estudiantes rurales suelen ser más pobres, con padres menos educados y a menudo con una lengua materna indígena. Esto trae dificultades educativas pues las escuelas están pensadas principalmente para educar en castellano a estudiantes en grupos homogéneos. Adicionalmente, los estudiantes rurales generalmente no tienen los recursos educativos compensatorios de sus familias y comunidades que sus pares urbanos sí tienen.Asimismo, informes como el de la Defensoría del Pueblo y varios estudios demuestran que los estudiantes rurales en general asisten a escuelas donde tienen menores recursos y oportunidades para aprender que sus pares urbanos. Por ejemplo, con frecuencia se agrupa a estudiantes rurales de varias edades y grados en un solo ambiente, a cargo de un docente, que por lo general no cuenta con preparación específica, ni materiales ni metodologías para escuelas multigrado. En las zonas rurales también suele haber menor infraestructura escolar (por ejemplo, provisión de baños, agua, telefonía, internet y laboratorios). Así, el sistema educativo, sin proponérselo, refuerza y perpetúa las condiciones de inequidad socioeconómica que se observa entre los estudiantes desde el inicio de su escolaridad.
Frente a este panorama se requiere un nuevo enfoque de políticas educativas, que junto a la calidad (aprendizajes) ponga la equidad de oportunidades como prioridad. Esto tendría que iniciarse con una concepción de las escuelas y del sistema educativo al servicio de los estudiantes. En términos generales, podríamos decir que el sistema educativo actual está organizado a la inversa, con la institución educativa como el centro, requiriendo que los estudiantes se adapten a esta o fracasen lenta y paulatinamente. Esta concepción implicaría seguramente aceptar que educar a estudiantes en zonas rurales resulta más costoso que hacerlo en zonas urbanas; la mayor provisión de recursos financieros tendría que estar atada a un sistema flexible que permita diagnosticar necesidades y potencialidades localmente, respondiendo con intervenciones múltiples y coordinadas (no solo educativas, sino también de salud, nutrición y lucha contra la pobreza) para favorecer el aprendizaje de todos los estudiantes. Eliminar las brechas de aprendizaje entre estudiantes urbanos y rurales: tal debería ser una de las metas urgentes de la política educativa.
Caso extremo
Un caso es de los 40 niños que viven en Bellavista, una pequeña comunidad ubicada en las riberas del río Puinahua en Requena (Loreto), iniciaron sus clases en la quincena de mayo. Dos meses antes, las lluvias inundaron su escuela y el único profesor del lugar había prometido regresar cuando el local fuera habitable.El caso de Bellavista es solo un ejemplo de las duras condiciones en las que se desarrolla la educación en nuestro país. Durante este año, la Defensoría del Pueblo visitó más de 400 escuelas rurales y encontró serias barreras que impiden que todos los niños accedan a una educación de calidad.
Un caso es de los 40 niños que viven en Bellavista, una pequeña comunidad ubicada en las riberas del río Puinahua en Requena (Loreto), iniciaron sus clases en la quincena de mayo. Dos meses antes, las lluvias inundaron su escuela y el único profesor del lugar había prometido regresar cuando el local fuera habitable.El caso de Bellavista es solo un ejemplo de las duras condiciones en las que se desarrolla la educación en nuestro país. Durante este año, la Defensoría del Pueblo visitó más de 400 escuelas rurales y encontró serias barreras que impiden que todos los niños accedan a una educación de calidad.
“Muchas de las cosas que hallamos durante la supervisión pueden parecer obvias, como la falta de luz y agua, pero son temas que se deben tener en cuenta al planificar la política educativa”, señala Luisa Córdova, representante de la defensoría.
Actualmente, los profesores tienen que ingresar las notas, la asistencia y la matrícula en un sistema interconectado. Esto, en muchas de las escuelas, no es posible porque no cuentan con acceso a Internet.El gerente de Educación de La Libertad, Willard Loyola, señaló que existen unas 4.000 instituciones educativas, de las cuales el 70% está en las zonas rurales. En estas últimas, las brechas más grandes son el déficit de docentes y la pésima infraestructura.Sin embargo, Loyola indicó que esta situación mejoró, especialmente en la sierra, gracias a la inversión del Ministerio de Educación y de los municipios.La lejanía de las escuelas no solo condiciona la llegada de los alumnos, sino también del material educativo que se reparte gratuitamente.El ministerio lleva los materiales hasta la capital de cada región y ahí queda en manos de la Unidad Gestora de Educación Local (UGEL). En algunas escuelas los padres cubren el costo del traslado. En la mayoría, no.Para evitar que se repita esta situación, la defensoría recomienda que la contraloría investigue si se le dio un uso adecuado a los recursos asignados a los gobiernos regionales para la distribución de textos escolares a través de las UGEL.
Propuestas para la educación en áreas rurales
Según el Banco Mundial, en América Latina el porcentaje de población rural alcanza el 21%. En Perú la población rural es de 23%, y en esas áreas se atiende millón y medio de estudiantes, trabajan 96 mil profesores y funcionan 44 mil instituciones educativas. Del total de instituciones educativas casi 22 mil son de educación primaria y, en su mayoría (90.5%), son unidocentes y multigrado, es decir, no cuentan con un maestro para atender a los alumnos de cada grado ofertado
Los problemas de la educación rural son de larga data y para algunos especialistas existe la base normativa que podría ser el inicio de un enfrentamiento exitoso, pero existen innumerables dificultades: factores climáticos y de distancia, carencias de toda índole, y quizá lo principal, la falta de voluntad política.
En ese sentido, una primera línea de trabajo sería la calendarización del año escolar. Todos los años se toma conocimiento que los factores climáticos y otros fenómenos naturales afectan el desarrollo del año escolar. Incluso, esas condiciones hacen que los padres no envíen a sus hijos a estudiar para evitar exponerlos. También se encuentran las dificultades relacionadas a la jornada diaria de clases, cuyas horas se ven reducidas principalmente debido a la distancia entre las escuelas y los hogares de los estudiantes. ¿Cuánto de los pobres resultados que obtienen los estudiantes en comunidades rurales de la selva y la sierra se explican por la alarmante pérdida de días y horas de clase? ¿Si la norma dice que los Gobiernos Regionales pueden adaptar su calendario escolar a las características de su ámbito territorial, por qué no lo hacen?
Para la educación secundaria existe un modelo de escuela que podría ser la opción en el caso de zonas rurales muy dispersas: los colegios de alternancia. Funcionan bajo internado y los alumnos permanecen durante quince días en la escuela y el tiempo restante en las comunidades donde viven. El componente productivo de estos colegios es una característica. Normalmente las actividades de los alumnos empiezan a las 6 o 7 de la mañana y concluye a las 9 o 10 de la noche. Largamente los estudiantes de estos colegios reciben más horas de clase que si estuvieran en un colegio de horario normal.
Una segunda línea de trabajo tiene que ver con la administración docente. El problema tiene varias aristas: alta rotación de personal docente y de directores; más de 70 mil profesores intitulados; deficiencias en la contratación de personal idóneo en las escuelas bilingües biculturales; insuficientes incentivos para que maestros calificados trabajen en escuelas alejadas; entre otros.
En vista de ello, el Ministerio de Educación (MINEDU) y los Gobiernos Regionales podrían comenzar siendo más rigurosos en la aplicación de normas de rotación docente. Hay casos que lo justifican, pero hay otros que son el germen de favoritismos y actos corruptos por parte de malos funcionarios. De otro lado, el Estado debería apoyar el desarrollo de una mayor oferta de formación y capacitación de profesores bilingües, así como instar a dar más prioridad al desarrollo de competencias didácticas que permitan al docente trabajar en aulas unidocentes y multigrado.
La tercera línea de propuestas tiene que ver con el carácter multisectorial del servicio educativo en áreas rurales. En cuanto a salud, es muy alto el índice de enfermedades que aquejan a los estudiantes, no solo por razones climáticas, sino también por desnutrición, falta de higiene, entre otros. Es sabido que la parasitosis intestinal es una de las principales causas de la inasistencia escolar, por lo que sería muy importante combatirla emulando experiencias como la chilena, donde la inserción de partículas de cobre en las melaninas de las carpetas está permitiendo reducir hasta en 90% la cantidad de bacterias, microbios y gérmenes que podrían tener y transmitir dichos muebles.
En cuanto a la infraestructura de escuelas y aulas para esos climas, se sabe que tienen mucha relación con los logros de aprendizaje de los alumnos. Por ello, son valiosos los esfuerzos por llevar adelantes proyectos de construcción de colegios que se ajusten a las características especiales de muchas zonas del país. Sin embargo, deben considerarse las condiciones de extremo frío o calor de aquellas zonas, y no insistir en la construcción de aulas con material inadecuado y a veces más costoso.
En cuanto a la infraestructura de escuelas y aulas para esos climas, se sabe que tienen mucha relación con los logros de aprendizaje de los alumnos. Por ello, son valiosos los esfuerzos por llevar adelantes proyectos de construcción de colegios que se ajusten a las características especiales de muchas zonas del país. Sin embargo, deben considerarse las condiciones de extremo frío o calor de aquellas zonas, y no insistir en la construcción de aulas con material inadecuado y a veces más costoso.
La cuarta línea de trabajo se relaciona con lo que los estudiantes deben y pueden aprender. Con las limitaciones de tiempo antes expuestas, es una utopía pensar que en las localidades rurales se pueda cumplir siquiera la tercera parte del plan curricular oficial. Desde el punto de vista de la adquisición de capacidades y la evaluación, las consecuencias de tener un año escolar con mucho menos días de clases que los normados, terminará siendo muy perjudicial para los estudiantes en el corto, mediano y largo plazo. Establecer aprendizajes mínimos indispensables que todo estudiante de un grado debe adquirir, dejando libertad a las regiones y escuelas para decidir el resto de contenidos a impartir, debería ser una opción a tener en cuenta en las reformas que viene estudiando el MINEDU.
Problemas como los mencionados definitivamente deberían obligar al país a colocar a la educación rural como una prioridad de primer nivel. No habrá posibilidades de reducción sostenida de la pobreza con los niveles de ineficiencia académica que se presentan en esas zonas.



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